Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
Share

Fernando Rodríguez Sosa  / Servicio Especial de la AIN
 
     Varias décadas de ardua labor investigativa avalan la obra que Adys Cupull y Froilán González han dedicado a la acción y el pensamiento del Guerrillero Heroico.
   Textos que, desde diversas miradas, develan remembranzas, memorias y anécdotas relacionadas con el legado de un hombre que, por su lucha a favor de la justicia del mundo, es todo un símbolo de la humanidad.

Share

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
Share

Israel Hernández Álvarez, AIN / Servicio Especial de la AIN

   La finca Marianao, cercana al poblado de Banao, en Sancti Spíritus, fue el último sitio del llano donde acampó la columna ocho Ciro Redondo en su trayecto desde la Sierra Maestra hasta Las Villas, en 1958.
   Marcos Calvo Hidalgo, combatiente del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, recuerda su encuentro en esa zona con el jefe de la aguerrida tropa que había llegado a mediados de octubre a las estribaciones del grupo montañoso Guamuhaya.

Share

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
Share

Viviana Muñiz Zúñiga / AIN

Santiago de Cuba-  El pueblo santiaguero celebró este martes,  la fundación hace 40 años del Bosque de los Héroes, primer monumento erigido en Cuba para recordar a Ernesto “Che” Guevara, y su guerrilla internacionalista.
Emplazado en la céntrica Avenida de las Américas, de la urbe, el conjunto fue construido por iniciativa del Comandante de la Revolución Juan Almeida, y realizado por la destacada artista cubana Rita Longa, explicó a la prensa Daile Feros, museóloga del lugar.

Foto: Parte del conjunto de El Bosque de los Héroes, en Santiago de Cuba. Clic en la imagen para ampliar.

Share

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva
Share

Roberto Fernández Retamar / Cubadebate

Mi siguiente (y más memorable) encuentro con el Che se debió a un azar: un «seguro azar», en las palabras de Salinas. En los primeros días de marzo de 1965, al ir a abordar ese avión Praga-Habana que todo cubano toma, o aspira a tomar, alguna vez, y que se va haciendo familiar como un tranvía de barrio, tuve la alegría de saber que haría el vuelo no solo con muchos alumnos becados, sino también con el Che y otros compañeros del Gobierno (Osmany Cienfuegos, Arnol Rodríguez), además del secretario del Che, Manresa. Cruzamos unas palabras, y todo no habría pasado de allí. Pero, por desperfecto del aparato, el vuelo supuso una larga detención en Shannon, Irlanda, y significó dos días con sus noches.

Share