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La Habana-  Como cada 14 de junio, fecha de sus nacimientos, Cuba recuerda hoy a dos hombres insignes de su historia: Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, mundialmente conocido como Che.

Distanciados en su llegada al mundo por 83 años, ambos están unidos en la historiografía y el imaginario colectivo antillano por su inquebrantable apego a las aspiraciones de independencia y soberanía de Cuba, y por su heroicidad en las luchas para materializarlas.
A modo de homenaje y recordación, y fiel a las tradiciones de un pueblo orgulloso de su historia y los mártires que la construyeron, diversos actos se suceden en la jornada a lo largo del territorio cubano.
Nacido el 14 de junio de 1845, Antonio Maceo alcanzó el grado de Mayor General y el cargo de Lugarteniente del Ejército Libertador, fuerza armada que durante 30 años (1868-1898) enfrentó a las tropas españolas para librar a Cuba del yugo colonial.
Reconocido por sus cualidades en el empleo de la táctica militar, fue un jefe de elevado prestigio que se calcula participó en más de 600 acciones combativas, 200 de ellas con gran impacto en el desarrollo de la guerra.
Maceo ostentó un ímpetu y bravura en el enfrentamiento al enemigo difíciles de igualar, características que le valieron el calificativo de Titán de Bronce.
En febrero de 1878 protagonizó uno de los hechos más épicos de las luchas por la independencia de Cuba: la Protesta de Baraguá; una respuesta contundente a los términos de paz propuestos por el poder colonial, que desconocían los motivos y reclamos de la gesta independentista.
Maceo cayó en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, provincia de La Habana. Sus restos descansan en el monumento de El Cacahual, al que cada año acuden los cubanos para rendirle justo tributo.
Por su parte el argentino Ernesto Guevara, Che, hizo de Cuba su primera gran lucha por la verdadera independencia de las naciones tercermundistas, sometidas por el interés económico y político de los centros de poder hegemónicos.
Che integró la expedición de 82 guerrilleros que en diciembre de 1956 desembarcaron en el oriente cubano para liberar al país de los vejámenes de la tiranía de Fulgencio Batista (1952-1958) e instaurar un orden socioeconómico justo y soberano.
Dicho grupo dio paso al Ejército Rebelde, que en dos años alcanzó el triunfo e impulsó una de las revoluciones más significativas de la segunda mitad del siglo XX.
En la fuerza guerrillera, donde alcanzó el grado de Comandante y protagonizó la invasión al occidente de la isla, y en la Cuba revolucionaria, Che ocupó importantes responsabilidades militares y ejecutivas.
Sus anhelos de justicia e independencia lo llevaron en 1965 a dirigir un frente guerrillero en el Congo contra la intervención de los mercenarios blancos y sus aliados locales, y posteriormente a Bolivia, para encabezar la guerra revolucionaria.
Tras varios meses de campaña Ernesto Guevara cayó prisionero de las tropas enemigas en la quebrada del Yuro y al día siguiente de su captura fue asesinado, en octubre de 1967.
En 1997 sus restos fueron hallados y enviados a Cuba, donde descansan en el complejo memorial Comandante Ernesto Che Guevara, en la central ciudad de Santa Clara.
Su vida, conducta y pensamiento lo convirtieron en un paradigma de las fuerzas progresistas a nivel global.

Con información de Prensa Latina

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